Cuando decides montar un negocio en solitario, una de las primeras preguntas que aparece es esta: ¿me doy de alta como autónomo o constituyo una sociedad? Y dentro de las sociedades, hay una figura que cada vez usan más empresarios que quieren operar solos pero con estructura legal propia. Se llama sociedad limitada unipersonal, también conocida como SLU.
En esta guía de Aselegal te explicamos qué es una SLU, cómo funciona, qué ventajas e inconvenientes tiene y cuándo puede interesarte crearla en lugar de seguir como autónomo.
Qué es una sociedad limitada unipersonal
Una sociedad limitada unipersonal (SLU) es una Sociedad Limitada cuyo capital social pertenece íntegramente a un único socio. Ese socio puede ser una persona física o una persona jurídica (es decir, otra sociedad).
La diferencia con una SL normal no es de fondo, sino de forma: en la SLU hay una sola persona que toma todas las decisiones y asume toda la responsabilidad frente a la sociedad.
Por eso la unipersonalidad debe constar expresamente en todos los documentos corporativos: contratos, facturas y correspondencia oficial llevan las siglas «S.L.U.» o «Sociedad Limitada Unipersonal».
Existen dos tipos de SLU según cómo se origina:
- Unipersonalidad originaria: la sociedad se constituye desde el primer momento con un único socio.
- Unipersonalidad sobrevenida: la sociedad nació con varios socios y, con el tiempo, uno de ellos adquirió todas las participaciones.
En el segundo caso, el socio único tiene un plazo de seis meses para inscribir la unipersonalidad en el Registro Mercantil. Si no lo hace, responde personal e ilimitadamente de las deudas contraídas durante ese período, aunque no haya actuado con mala fe.
Socio único y administrador: ¿son lo mismo?
No necesariamente. En una SLU, el socio único es quien posee todas las participaciones de la sociedad. El administrador es quien la gestiona y la representa ante terceros. Pueden ser la misma persona, pero no tienen por qué serlo.
Cuando el socio único es también administrador, algo muy habitual, los contratos que firma consigo mismo (por ejemplo, para prestarse servicios a la sociedad) deben constar en acta y depositarse en el Registro Mercantil. Esto es lo que Hacienda denomina operaciones vinculadas entre socio único y sociedad, y son uno de los puntos que más revisa en inspecciones.
Sociedad limitada unipersonal: requisitos para constituirla
Constituir una SLU sigue los mismos pasos que una SL estándar. Estos son los trámites principales:
- Solicitar el certificado de denominación social en el Registro Mercantil Central para reservar el nombre de la sociedad.
- Abrir una cuenta bancaria a nombre de la sociedad y depositar el capital social mínimo de 3.000 euros. Desde la entrada en vigor de la Ley Crea y Crece, es posible constituir una sociedad con un capital inferior, pero con restricciones en la distribución de dividendos hasta alcanzar ese mínimo.
- Obtener el NIF provisional ante la Agencia Tributaria.
- Redactar los estatutos sociales y firmar la escritura pública ante notario.
- Liquidar el Impuesto de Operaciones Societarias (IOS). En la constitución de sociedades este impuesto está exento, así que no hay que pagar nada por este concepto.
- Inscribir la sociedad en el Registro Mercantil de la provincia correspondiente.
Una vez inscrita, la sociedad tiene personalidad jurídica propia y puede operar con total normalidad.
Cómo tributa una SLU: impuesto de sociedades y IRPF del socio único
Este es el punto que más diferencia a la SLU del trabajo como autónomo.
El autónomo tributa por IRPF, que es un impuesto progresivo. Cuantos más beneficios generas, mayor es el tipo que aplicas. En 2026, los tramos pueden llegar hasta el 47% en rentas altas.
La SLU tributa por el Impuesto de Sociedades (IS). En 2026 los tipos aplicables son:
- 25%: tipo general para grandes empresas.
- 23%: para empresas en régimen transitorio de reducida dimensión.
- 19% en el primer tramo de base imponible hasta 50.000 €: para microempresas.
- 15%: tipo reducido para sociedades de nueva creación, aplicable en el primer ejercicio con base imponible positiva y en el siguiente.
Pero aquí viene el matiz que mucha gente no tiene en cuenta: cuando el dinero pasa de la sociedad al socio, hay una segunda tributación. Si te pagas un sueldo, ese sueldo tributa en tu IRPF. Si te repartes dividendos, tributan como rendimientos del capital mobiliario entre el 19% y el 28%. Esta doble tributación económica es uno de los aspectos que hay que calcular bien antes de decidir la estructura.
| Concepto | Autónomo | SLU |
|---|---|---|
| Impuesto principal | IRPF (progresivo, hasta 47%) | IS (15–25% según tamaño y antigüedad) |
| Responsabilidad | Ilimitada (patrimonio personal) | Limitada al capital aportado |
| Capital mínimo | No requiere | 3.000 € (con matices) |
| Obligaciones contables | Simplificadas | Contabilidad mercantil completa |
| Doble tributación | No | Sí (IS + IRPF del socio) |
| Coste de mantenimiento | Menor | Mayor (asesoría, depósito de cuentas…) |
Ventajas e inconvenientes de la sociedad unipersonal
Ventajas
Responsabilidad limitada al capital aportado. Si el negocio genera deudas, tu patrimonio personal (casa, ahorros, coche) queda al margen, salvo en casos de administración negligente o fraudulenta. Esto marca una diferencia enorme respecto al autónomo.
Control total del negocio. Al ser el único socio, tomas todas las decisiones sin necesidad de consultar a nadie ni convocar juntas con terceros.
Credibilidad y acceso a financiación. En muchos sectores, operar como sociedad genera más confianza ante clientes, proveedores y entidades financieras. Además, la SLU puede acceder a líneas de crédito y licitaciones públicas en mejores condiciones que un autónomo.
Optimización fiscal a partir de cierto beneficio. Si tienes una facturación importante, el tipo fijo del Impuesto de Sociedades puede resultar más ventajoso que los tramos altos del IRPF.
Inconvenientes
Mayor carga administrativa. Una SLU tiene que llevar contabilidad mercantil, depositar las cuentas en el Registro Mercantil cada año, presentar el Impuesto de Sociedades (modelo 200) y cumplir con más obligaciones formales que un autónomo.
Coste de constitución y mantenimiento. Notario, Registro Mercantil, gestoría… arrancar una SLU tiene un coste inicial que el autónomo no tiene. Y el mantenimiento anual también es más caro.
Doble tributación. Ya lo hemos mencionado: si quieres sacarte dinero de la sociedad, vuelve a tributar. Hay que planificar bien la retribución del socio para que la estructura sea eficiente.
Obligaciones contables de una sociedad unipersonal
La SLU no tiene contabilidad simplificada. Tiene que llevar la contabilidad mercantil completa conforme al Plan General Contable, lo que incluye:
- Libro diario y libro de inventarios y cuentas anuales.
- Libro registro de socios (aunque en la SLU solo haya uno).
- Actas del socio único que recojan las decisiones que en una SL normal corresponderían a la junta general.
Este último punto es importante: como socio único, tus decisiones tienen la misma validez que los acuerdos de una junta. Pero deben quedar documentadas en acta y, si implican contratos contigo mismo, inscribirse en el Registro Mercantil.
Cuándo conviene crear una SLU en lugar de ser autónomo
No hay una respuesta única. Depende de tu situación concreta. Pero hay algunos escenarios donde la SLU suele tener más sentido:
Cuando el beneficio neto supera cierto umbral. En términos generales, a partir de unos 50.000–60.000 euros de beneficio anual, la comparativa fiscal puede inclinar la balanza hacia la sociedad. Pero no solo depende de la cifra: también del sueldo que te asignes, de los dividendos que quieras repartir y de tu situación personal.
Cuando el riesgo del negocio es alto. Si operas en un sector con riesgo patrimonial significativo (construcción, actividades con deudas potenciales, contratos de larga duración), la limitación de responsabilidad puede ser determinante.
Cuando quieres proyectar imagen corporativa. Para acceder a ciertos clientes, licitaciones o financiación, tener una sociedad cambia las cosas.
Cuando tienes planes de crecimiento o expansión. Si en el futuro quieres incorporar socios, abrir nuevas líneas de negocio o estructurar un grupo empresarial, partir de una sociedad es mucho más limpio que transformar un alta de autónomo.
¿Cuánto cuesta constituir una SLU y en cuánto tiempo se tiene lista?
Una de las preguntas más habituales cuando alguien está valorando dar el paso es esta: ¿cuánto me va a costar y cuándo puedo empezar a operar?
La respuesta corta: menos de lo que piensas y antes de lo que imaginas.
Con el procedimiento telemático, una SLU puede estar constituida en menos de 48 horas. Sin colas, sin esperas innecesarias. Los costes orientativos son estos:
| Concepto | Coste aproximado |
| Notaría | 140 € |
| Registro Mercantil | 80 € |
| Certificado digital | 25 € |
| Asesoría (constitución) | 300 – 500 € |
| Total estimado | 545 – 745 € |
Son cifras orientativas que pueden variar ligeramente según el notario y la comunidad autónoma, pero el orden de magnitud es ese. No es una inversión grande para lo que implica: separar tu patrimonio personal del de la empresa, tributar por el Impuesto sobre Sociedades y operar con una estructura profesional desde el primer día.
Si quieres que nos encarguemos de todo el proceso, contacta con nosotros. Gestionamos la constitución de tu SLU de principio a fin: desde la reserva del nombre hasta el alta censal en Hacienda. Tú te ocupas de tu negocio; nosotros, del papeleo.
Toma la mejor decisión para tu empresa con Aselegal
La sociedad limitada unipersonal puede ser la estructura perfecta para ti. O puede no serlo. Lo que sí es seguro es que tomar esa decisión sin analizar tus números reales es arriesgarse a pagar más de lo necesario o a cargar con obligaciones que no te aportan valor.
En Aselegal, asesoría fiscal en Sevilla, llevamos más de 30 años ayudando a empresarios de Sevilla a elegir la estructura que mejor encaja con su negocio. Te analizamos la situación, te explicamos con claridad qué implica cada opción y te acompañamos en todo el proceso de constitución si decides dar el paso.
Si quieres saber si te conviene crear una SLU, escríbenos y hablamos con números reales sobre tu caso.
Preguntas frecuentes sobre la sociedad limitada unipersonal
El autónomo tributa por IRPF (impuesto progresivo, hasta el 47% en rentas altas) y responde con su patrimonio personal de las deudas del negocio. La SLU tributa por el Impuesto de Sociedades, con tipos que en 2026 van del 15% (nueva creación) al 25% (tipo general para grandes empresas), pasando por el 23% para pymes entre 1 y 10 millones de euros y una escala progresiva para microempresas por debajo del millón. La SLU tiene más obligaciones formales y mayor coste de mantenimiento, pero puede resultar más eficiente fiscalmente a partir de ciertos niveles de beneficio.
El capital social mínimo es de 3.000 euros. Desde la Ley Crea y Crece es posible constituir con menos, pero con restricciones: hasta llegar a esos 3.000 euros, al menos el 20% del beneficio debe destinarse a reservas y hay limitaciones para repartir dividendos.
Sí, y es lo más habitual. Pero cuando el socio actúa como administrador y firma contratos consigo mismo (por ejemplo, para prestarse servicios profesionales), esas operaciones vinculadas deben documentarse en acta y pueden estar sujetas a requisitos especiales ante Hacienda.
Si el socio se paga un sueldo como administrador, ese sueldo tributa como rendimiento del trabajo en su IRPF. Si recibe dividendos, tributan como rendimientos del capital mobiliario (entre el 19% y el 28%). La planificación de cómo retribuirse es clave para que la estructura sea eficiente.
Es el acto por el que se hace constar en el Registro que la sociedad tiene un único socio. Es obligatoria tanto en la constitución originaria como cuando se produce de forma sobrevenida. En este último caso, el plazo para inscribirla es de seis meses. Si no se inscribe en plazo, el socio único pasa a responder ilimitadamente de las deudas generadas durante ese período.
Sí, sin ningún problema. El socio único puede contratar trabajadores como cualquier otra empresa. La unipersonalidad hace referencia al número de socios, no al número de personas que trabajan en la sociedad.
Cuando la actividad económica cesa, cuando las pérdidas reducen el patrimonio neto por debajo de la mitad del capital social, o cuando el socio decide reorganizar su estructura empresarial. La disolución tiene un coste y un proceso formal que conviene planificar con tiempo.

